"La sangre no corre por mis venas, la hierba, la tierra, los animales corren" - Europedias.com  
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“La sangre no corre por mis venas, la hierba, la tierra, los animales corren”

Analía Puzzolo nació en el campo muy cerca de Gálvez, en pleno sur santafesino, y vivió allí hasta los quince años, cuando el clan se mudó al pueblo para que pudiera continuar sus estudios. “Desde que tenía tres años, mi papá me llevaba a caballo para voltear animales o en un tractor para dar pacas a un rodeo, a las ocho de la mañana ya estoy corriendo y rodando solo”, dijo el productor agricultor que corre al día, a los 58 años. Fundación Las Araucarias, con plenitud económica y una gran pasión por los animales que heredó de su padre, Don Anselmo.

Desde hace 30 años, Analía lleva el negocio abierto y toma todas las decisiones por su cuenta, dedicándose a engordar vacas para exportación registradas en cuotas Hilton, vacas con destino a China y vacas para consumo interno, en sus 150 hectáreas su campo de pastoreo, maleza asociada , rollos de maíz y ensilaje de maíz.

Su jornada tras una jornada agitada, por la mañana se ocupa de las tareas de diligencia, que exige largas jornadas en las empresas agrícolas. “Me dedico a pagos, cobranzas, devengos, compras y ventas, e investigo precios, insumos, mecánica, instrumentación, banca y gestión financiera”, enumera Analía. En las tardes salen al campo “a juntar tropa para la venta, apartar los animales gordos o listos para la venta, y luego salen a mostrar y buscar comprador, si entran nuevas fuerzas identificamos, desparasitamos , vacunar, dar vitaminas, armar caravanas, entre otras tareas”, reseña.

Nació y vivió en el campo y trabajó en la agricultura durante 30 años.

Nacido y vivido en el campo, trabajó en la agricultura durante 30 años.

Fuerza y ​​valentía

Analia tuvo que atravesar situaciones difíciles y asumir por sí sola la responsabilidad de la empresa y del clan. En ese momento, mi padre, mi esposo y yo estábamos trabajando en el campo. A mi esposo le diagnosticaron cáncer cuando mi hijo tenía tres meses y murió en mayo de 2002. Mi padre fue operado de la cadera y ya era demasiado grande y no podía caminar. Mi mamá también fue diagnosticada con Alzheimer allí. Entonces me vi sola, con un hijo de dos años y siete meses, mi madre y mi padre con problemas de salud, y el campo. Bueno… Empecé a maldecir un poco entre todas esas cosas, peleando, peleando, llegamos aquí”, recuerda. Su madre falleció en 2011 y luego su padre en 2017, y ella volvió fuerte para criar a su ahora de 23 años. -viejo hijo, y su campo, la adoro.

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producción

La productora trabaja con gran dedicación para mejorar la eficiencia y sostenibilidad del sistema. “Analizamos el suelo, fertilizamos, aplicamos fósforo a la siembra y una vez sembrados los céspedes multivegetales, aplicamos yeso de dolomita, planeamos ordenar el rebaño y desarrollar una estrategia de producción del forraje”, relata. Además, adjunto a su asesor, el ingeniero agrónomo Martín Favre, comenzó a implementar diligencias integrales

Desde fines de la década de 1960, la familia Púzzolos ha trabajado en estrecha colaboración con el INTA. Ya en 1984 Analía inició cursos de Manejo Integrado de Plagas (MIP) y luego implementó el control biológico adaptando los umbrales a su campo. Por ello, actualmente existe una gran variedad de animales útiles, cuyos insectos requieren de técnicos de la región e incluso de otros países para su reproducción.

Dependiendo del producto, otro factor esencial para el buen funcionamiento de la empresa es contar con un buen equipo y posiblemente personal calificado.

Analía da indicaciones al jefe de campo antes de salir de la finca.

Analía da indicaciones al comandante de campo antes de salir de la finca.

En Las Araucarias, Analía ceba de animales de diferentes razas con una carga de 4 animales por hectárea. El 80% de la alimentación propuesta consiste en pastos y el 20% en forrajes. Actualmente cuenta con prados de alfalfa, trébol blanco, cannabis y cebadilla. Muchas otras plantas también incluyen trébol rojo, diente de león y lotus corniculata, y alrededor de 30 hectáreas de maíz están dedicadas a forraje enlatado. Debido a las frecuentes sequías, la proporción de rollos de alfalfa en la dieta se incrementó durante algún tiempo y la proporción de ensilaje disminuyó.

En este momento tenía una manada de 584 cabezas. Generalmente comercializo machos y hembras de alrededor de 180 kg en ferias o directamente, así como vacas (el último ternero). Su granja y todos los animales están registrados en Hilton Premium Meat Tariff para exportar a la UE y también vende para consumo interno. “Debido a que la carne de mayor calidad nutricional de las vacas alimentadas con pasto es roja y la grasa es amarilla, ponen obstáculos en el mercado local para comprarla”, dice Analía, refiriéndose a las preferencias visuales de los consumidores locales. Un poco difícil de entender.

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El ciclo de engorde dura entre 10 y 14 meses y se obtiene una ganancia de peso diaria por animal de 517 gramos para machos y hembras. “Para las vacas es muy variable, algunas hasta paren, crían el becerro y luego lo venden”, dice Analia. Añade que la producción de carne durante la campaña 2020-2021 ascendió a 500 kilogramos por hectárea, “intentamos mejorar los índices de producción pero siempre de forma respetuosa con el medio ambiente y el bienestar animal, sin olvidar el aspecto económico”.

Desde hace tres décadas, Analía mantiene un cuadro de mando detallado: registra todos los movimientos dentro del establecimiento, el peso individual de los animales a la llegada -cuando es identificado y transportado- indicando el recurso y el aniversario de entrada, la información semestral de peso y algunos otros controles, y las posibles fechas de entrada a cada pastizal y tiempo de descanso.

Analia Pozzolo heredó su pasión por la ganadería de su padre, Don Anselmo.

Analia Pozzolo heredó la pasión por el rebaño de su padre, Don Anselmo.

mujer de campo

Desde su punto de vista, su experiencia como mujer de campo siempre ha sido buena. “A pesar de llegar en un momento en que las mujeres eran menos consideradas o menos llamativas, crecí en este entorno cuando era niña y me acostumbré, excepto por un posicionamiento fuera de lugar, no tuve problemas”, dice Analia. “También depende de tu actitud, no voy a entender a nadie que soy mujer o que sé esto o aquello: humildad, de antemano, habla lo que sabes y la época, no trates a nadie con arrogancia argumentas. al mismo tiempo, celebra el hecho de que hoy más mujeres acudan al campo, ya sea como jornaleras, tractoras o trabajando maquinaria, labores antes prohibidas al sexo femenino.

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“Yo digo eso. Cada uno debe hacer el papel de acuerdo a su capacidad, no a su género, si trabaja, si puede, al frente, donde sea. No renunciar a un puesto porque hay que poner mujeres, no, No me gusta, no doy privilegios Ser mujer. Si declaramos la igualdad, seamos claros, seamos iguales”, dice la productora.

El campo es la forma de vida de Analía. “La sangre no corre por mis venas, el pasto, la tierra, los animales, correr ganado es lo que amo, no puedo imaginar un campo sin ver los pastos o ver los animales, es algo con lo que uno nace y se lleva, lo amo, ”, señala.

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